Os cuento mi escapada de finde perfecta

Ven, siéntate, que te cuento. Este finde me escapé a desconectar y volví como nueva. Te lo cuento con pelos y señales, como cuando quedamos a tomar café.

No hace falta irse al otro lado del mundo para reencontrarse con una misma. A veces, dos días bien elegidos valen más que unas vacaciones enteras.

Elegí un hotel con alma

Ya sabes que soy muy de hoteles con encanto, de esos pequeñitos con personalidad y buena luz. Llegué, abrí la ventana, entró ese solecito de tarde… y ya solo con eso me sentí en paz. El sitio donde te alojas es parte del viaje, te lo digo siempre.

Maleta cápsula y a volar

Me llevé cuatro cositas muy combinables en tonos neutros y me sobró la mitad. Cuanto más viajo, menos meto en la maleta. Menos es más también aquí, créeme.

Viajar ligera es un arte que también se cultiva.

Y lo mejor: no hacer nada

Un café larguísimo por la mañana, un paseo sin mirar el móvil, una comida sin prisa. Ahí, en ese «no plan», es donde de verdad desconecté. Volví con la cabeza despejada y muchísimas ganas de contártelo.

Tienes más rincones de mis viajes en el portfolio. Y dime, ¿cuál es tu escapada pendiente? Que igual me apunto contigo.